F E S

Faz 6 FAS. Altitud 350 m.. Capital. del norte de Marruecos y cabeza del antiguo reino de Fez. Su nombre correcto es Fas, pues en arábigo se escribe con las tres letras fa (f) alif, a, y sin (s). Está situada á la salida de la inmensa llanada de Sais, y regada por el Guad ó Uadi Fas, afluente del río Sebú. Colocada á la entrada de la depresión que separa el sistema orográfico rifeño de las serranías del Atlas Medio, su importancia política es tan grande como la comercial y estratégica, pues en ella se cruzan todos los caminos que pasan por Marruecos; los de Argelia (por el boquete de Taza), los de Tánger (el mar) y los que van al Sahara, de modo que es realmente la llave del Moghreb, y su principal centro político y económico.


La ciudad se divide en dos partes: la Nueva (Fas el Yedid) y la Vieja (Fas el Bali), á las que se añaden dos extensos
arrabales: Dar Mahres y Dar Debibag. El conjunto se extiende de E. á O. por espacio de
unos 6 kms. La ciudad vieja ocupa la parte más angosta y encajonada de la garganta del
Guad Fas y sus calles adolecen de estrechas y tortuosas; pero las casas son Suntuosas y
vastas. En ella viven las clases comerciales y cultas, al paso que en la nueva moran los
obreros, los soldados (m¡aznias), las gentes del Sahara y del Sus, que vienen á buscar
su sustento á la capital; pero también están allí el palacio del sultán, con sus
magníficos jardines, y el barrio judío ó Melah
(Saladero). Dar Mahres viene á ser una barriada de cuarteles, y Dar Debibag sirvió de
abrigo á las primeras tropas francesas que llegaron á Fez en 1911. Junto á la ciudad
árabe nace ahora la ciudad europea ó moderna, que se extenderá desde el Guad Fas al
norte, los dos arrabales mencionados al sur, y los jardines de Ain Jemis y del Aguedal al
este.



En el centro se halla la estación del ferrocarril. Entre los edificios notables de la población hállanse la madrasa Atarine, mandada edificar por Abu Said hacia 1325, y que tal vez es la más hermosa obra arquitectónica del arte de los beni-merines; la mezquita Karauine, fundada por Fatma Ben-Mohamed el Fehen, natural de Kairuan, la mayor de Marruecos, formada por 16 naves de 21 arcos cada una, y capaz de contener 20,000 personas; adscrita á la mezquita hay una biblioteca de 1,000 volúmenes, todos manuscritos, y en gran parte procedentes de España; la mezquita es, además, centro intelectual importantísimo, el mayor del Moghreb, y donde se enseñan gramática, teología y Derecho musulmán; frente á una de las puertas del templo hállase también la madrasa Mesbahia, construída por el sultán Abú El Hasán y acabada en 1346, llamada también madrasa Er Rojane ó sea Escuela del Mármol, de una fuente de mármol blanco que allí existe, llevada de Algeciras; la madrasa Sefarine la más antigua de las de FEZ, construida por orden del sultán Abú Yakub Ben Abdal-lá El Jak; la madrasa Sahrij, que debe su nombre al estanque rectangular que ocupa el centro del patio, fundada cuando solo era heredero del trono Abú El Hasán Ah, entre los años 1321 y 1323; la madrasa Sefarine, donde se enseñaban las Siete maneras de leer el Corán; la madrasa Cherratina, construida por el sultán Muley Rechid en 1670; la madrasa Bu Anania, la más importante y bella, fundada por el sultán Bu Inane de 1350 á 1355; en su mihrab se admiran la delicadeza de la Ornamentación, las vidrieras antiguas y las colomnas y capiteles hispanomoriscos y su alminar es de extraordinaria elegancia. Entre las mezquitas, además de las de Karauine, hay la de Abú El Hasán, la de los Andaluces, la de Bab Guissa, la de Et Tsaudi, la de Bu Velud, la de Bsif, la de Muley Abdal-lá y, sobre todo, la construida, al inismo tiempo que la ciudad nueva, por el sultán Abú Yakub Ben Abdal lá El Jak.

Muy cerca de la mezquita Karauine hállase, junto a Bab
Muley Idris [pasaje lleno de tiendas (baikal)], la zauia ó convento de Muley Idris,
consagrada á este
descendiente auténtico del Profeta. Consta el edificio de un peristilo de cuyo techo
cuelgan inmensas lámparas; en el fondo el santuario, vasta sala en que se halla el
túmulo del santo; á la izquierda la mezquita, con su patio central y sus galerías
laterales y más á la izquierda la zauia propiamente dicha, donde se enseña el
Corán. En este santuario depositaban los sultanes como ofrendas las beia,
ó sea los memoriales ó mensajes en que las ciudades y tribus de sus reinos le aceptaban
como señor y forrnulaban sus peticiones económicas, politicas, etc. Muley Hafid mandó
quitar tales memoriales; la zauia de Muley Idris es horm,
esto es, goza del derecho de asilo.
Otro santo fasi muy venerado es el andaluz Sidi Alí bu Ghaleb, cuyo cenotafio se halla cerca del Dar Umi ó Asilo de Ciegos. No lejos de la mezquita de Muley Abdal-lá, se halla el palacio de los sultanes ó Dar el Majzén literalmente Casa del Gobierno, el cual, con sus dependencias y jardines, ocupa un espacio de 80 hectáreas. Comprende varias cárceles, diversos mechuars ó plazas, una madrasa, una biblioteca cherifiana, conteniendo libros de mucho valor, capillas, mezquitas, una casa de fieras, en la que habitan varios leones y viviendas para diversas familias más ó menos emparentadas con el reinante.
Estaba últimamente bastante descuidado, pero el soberano actual,
aconsejado y guiado por los franceses, va reparando los edificios y poniendo orden en la
administración de la casa. Una puerta llamada Bab
Semmarine conduce a la calle de los plateros judíos y por ella al
melaj ó barrio israelita, administrada por un gobernador especial que se llama el Chej el Iudi, y se administra por un consejo propio, compuesto de 10 sujetos que
la comunidad elige. Este Concejo lo preside el jefe de los servicios municipales de la
ciudad de Faz. Los negocios meramente jurídicos corren a cargo de un tribunal formado por
tres rabinos. Contiene el Melaj 17 sinagogas, de las cuales las principales son la Serfati y la de los Fasini.
Existe también, para la instrucción talmúdica, una escuela rabínica. Para la
instrucción francoisraelita hay otras escuelas. En la calle Mayor del Melaj hay cafés,
hoteles, tiendas diversas, cinematógrafos y otros establecimientos análogos. En las
murallas de Faz ábrense numerosas puertas, algunas de grandioso aspecto, como la puerta
de Guisa, que data de 1204; pero hoy la defensa verdadera de la ciudad consiste en los
fuertes destacados que los franceses han construido, envolviéndola a cierta distancia. No
lejos del Bordch ó bastión del sur, hállase la fábrica de luz eléctrica de Faz,
instalada en 1920. Las aguas proceden del Guad
Cheracher y producen una fuerza de 600 caballos. La energía eléctrica así obtenida se
aprovecha para el alumbrado en un circuito de 30 kms. y mueve la maquinaria de algunos
establecimientos de la ciudad.


Además de su recinto amurallado, tiene FEZ grandes y antiguas
ciudadelas ó alcazabas; la llamada Filala
(ó de los Filalis) y alcazaba en Nuar á de las Flores, la
alcazaba Cherarda, ocupada por un
hospital francés, y la alcazaba Bu Yelud.
La alcazaba Filali fué construída por el sultán almohade Mohamed
en Nasir, el vencido en las Navas de Tolosa, y junto a la de Bu Yelud se halla El
Dar el Baida (La Casa Blanca), palacio destinado a residencia general
desde 1914. Lo construyó Muley Hasán a
fines del siglo XIX- Muley Hafid lo ensanchó. En otro edificio, también de tiempo de
Muley Hasán, pero que Muley Abd-el-Aziz concluyó, están instalados el Museo y el Casino
Militar. Tiene también FEZ un antiquísimo asilo ó casa de locos, fundado por los
beni-merines; Oficina comercial ó Museo Económico; Negociado oficial de informes;
Oficina central de Correos; Colegio musulmán, de reciente creación; Escuela de estudios
francoarabes; Jardín Botánico, fundado en 1912, y otros establecimientos modernos
científicos y pedagógicos. Se halla unida por una línea con Argelia, por Tazza y Uxda,
y con Rabat por Mequinez. El río Fas está cruzado por dos puentes, uno de ellos
construido en 1917;y el Guad Malah por va-
nos de construcción antigua.

FEZ tiene Ayuntamiento propio. Los franceses aspiran a unificar la administración
incluyendo en un solo Concejo á los israelitas del Melaj y a los musulmanes, pero esta
reforma tropieza con el desprecio que aquéllos inspiran a éstos, y el temperamento
levantisco de los fasis. La ciudad francesa tendrá su Ayuntamiento aparte, así Fez tiene
hoy (1922) , 3 ayuntamientos. El ayuntamiento fasi
lo componen los principales empleados indígenas y ocho concejales elegidos por los
principales vecinos, a razón de dos por Fas el Yedid, y otros dos por cada uno de
los barrios de Fas el-Bali, Adua, Lentiyine y Andalusiyine. La población de FEZ, según
datos del censo francés de 1921, asciende a 70,540 habitantes, de los que 2,217 son
europeos; pero algunos creen que excede de 100,000, de los que unos 8,000
son israelitas. Los fasis son inteligentes, activos y muy dados al comercio. Cada calle
tiene su especialidad comercial y no se oye en ellas el ruido ensordecedor de
las nuestras, ni voces, ni disputas. La mayor parte de las callejuelas están cubiertas
por toldos, casi todos de caña, de modo que aun en las horas de sol reina una
suave penumbra. El Zoko-el-Marqtán se anima hacia las once de la mañana, con las voces
de los del- lal, ó pregoneros, que
venden en pública subasta trozos de
tela, ropas usadas, bordados indígenas, etc. Hay infinitos fondaks y mercados, de los que
ha desaparecido el de esclavos y unas 30 casas de comercio marroqules que tienen agencias
ó corresponsales propios en muchas plazas de Europa y Africa. El comerciante fasi como
nunca tiene prisa, tampoco la tiene para pagar, pero paga siempre, aunque tarde, y si, lo
que es raro, quiebra, no puede restaurar su crédito.


FEZ tiene un clima continental. En invierno baja el termómetro hasta 2º
y 3º grados centígrados. bajo 0º. En Julio y Agosto las temperaturas máximas llegan a
46º, 48º y 50º. Las noches son frescas, pero conviene resguardarse del relente. Llueve
de Octubre á Marzo ó Abril, pero rara vez más de 800 mm. al año. La fiebre tifoidea,
la disentería y el paludismo han sido siempre las enfermedades más frecuentes en FEZ, lo
que se explica por los contactos que en el subsuelo existen en-
tre las aguas y las letrinas y por la contaminación de los innumerables arroyos que
surcan la ciudad, y en lo que al paludismo atañe, por la exuberancia de la
vegetación y la humedad del suelo, refugio de innumerables mosquitos.


Historia.
Aunque el lugar donde hoy está FEZ estuvo poblado desde la más remota antigüedad, según lo atestiguan muchas sepulturas esparcidas por los alrededores, pasa por ser su fundador Muley Idris II, hijo póstumo de Muley Idris Ben Abdal-lá Ben El Hasán Ben Alí, descendiente de Alí, amigo y compañero del Profeta y de Fátima, hija de éste. Proclamado sultán por los recién convertidos musulmanes de Occidente, Muley Idris II escogió á FEZ (situado muy cerca de Volubilis), para capital de sus estados (808). Poco después unas 5,000 familias desterradas de Córdoba por haberse sublevado contra el jalifa El-Jakan (Alhakén), se establecieron en FEZ (814) y fundaron el Aduat El Andalus, ó barrio de los Andaluces, de que hemos hecho mención, y que tiene su mezquita propia. Pero por entonces llegaron también de Kaíruan 1,000 familias de raza árabe, llamadas por Muley Idris, que fundaron a su vez El Aduat El Karanine. Andaluces y árabes tenían sus mercados, fiestas, templos, etc., aparte, y se llevaron siempre lo peor posible; los árabes eran obreros ó mercaderes y estaban protegidos por la dinastía, mientras los andaluces ó españoles se dedicaban a la agricultura y representaban la plebe, diferencia que duró muchos siglos. Con los almorávides tocóle el turno a Marrakex de ser la capi tal del Imperio africano de Occidente, más no por eso decayó FEZ. Tomada por Yusuf ben Taxefin en 1069, vió aumentadas sus fortificaciones y derribada la muralla que separaba los dos aduat (barrios). Cuando volvió vencedor de España, después de su gran victoria sobre Alfonso VI en Zalaca, en Octubre de 1086, llevó a FEZ muchos obreros españoles que construyeron molinos hidráulicos é introdujeron diversas industrias. Los almohades se apoderaron de la ciudad, construyendo, rio arriba, una gran presa para retener las aguas, la cual rompieron después, dejando que aquéllas se precipitasen con irresistible ímpetu sobre las murallas, arrasándolas. En los primeros años del siglo XIII FEZ encerraba, en su ya restaurado recinto, 785 mezquitas, 80 fuentes, 93 banos públicos, 472 molinos, más de 100,000 casas, 477 fondaks, 4,022 tiendas, 3,064 fábricas, 117 lavaderos públicos, 86 talleres de curtidos y 116 tintorerías.
Con los beni-merines, que se apoderaron de ella en 1250, recuperó FEZ su dignidad de capital. Desengañados de la conquista de España, después del desastre de las Navas de Tolosa, fijaron definitivamente los almohades su Centro de acción en el Moghreb, llevando á Fez los artesanos, los artistas y los sabios más ilustres de la Península, casi todos hispanoberberiscos. Por eso el arte y la ciencia que allí floreció en su tiempo y en el de los beni-merines, son hispanoafricanos, y por eso sería FEZ una ciudad interesantísima para los españoles cultos, si la cultura española contemporánea no hubiera perdido completamente la conciencia de la historia nacional. En este periodo de la historia de Marruecos levantáronse en Fez suntuosas construcciones contemporáneas de la Alhambra y del Generalife; la ciudad llegó á contar 125,000 habitantes, y su Universidad fué la más famosa de Occidente.


Desde mediados del siglo XVI, FEZ tiene que compartir la capitalidad con Marrakex,
preferida por los sultanes saadianos, que,
venidos del Sahara (Guad Dra), encarnan la reacción contra la conquista cristiana,
iniciada por los portugueses desde 1415. La capital del Sur, FEZ, vive olvidada y en la
anarquía, hasta que Muley Rechid, primero de los monarcas
filalis, vuelve hacia ella los ojos y construye la alcazaba de Jemis, la de
Cherarda, la madrasa Cherratina,
el puente sobre el Sebú, etc., etc. Pero su sucesor Muley Ismail, el terrible
reorganizador de Marruecos, la abandona de nuevo para consagrarse a Marrakex. FEZ decae,
se subleva y tiene que ser conquistada por Muley Abdal-lá (hijo
de Muley Ismail), a quien había negado obediencia. Este sultán y sus sucesores la
mejoraron mucho, hasta que a la muerte de Muley Hasán, y para acabar con el desorden
reinante en Mayo de 1911 entró en Fez una columna de soldados franceses, mandada por el
general Moinier, con objeto de proteger al sultán contra sus propios súbditos, alzados
contra su autoridad. Por el tratado que España y Francia negociaron en 1902, FEZ y todo
el territorio del reino del mismo nombre, debían quedar perteneciendo á España; pero el
Gobierno español no quiso nunca firmar ese pacto, que después quedó por completo
olvidado, pasando FEZ á formar parte de la Zona Francesa.
Se ha copiado el texto íntegro de la Enciclopedia Universal
Ilustrada Europeo Americana, 1924, por su gran interés retrospectivo en la historia de
Marruecos.